1ª División | Mismo resultado, mismas sensaciones en Los Cármenes

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No deja de ser cierto que la cara de este Granada es otra. Más combativa, más valiente. Pero tampoco que la candidez defensiva causa errores que a la postre el equipo es incapaz de subsanar, máxime si enfrente se posiciona un muro esculpido con el cincel minucioso de Marcelino, como resultó ser este Villarreal.

Un equipo que no conseguía una victoria a domicilio desde hacía nueve meses y que la encontró ayer en el feudo de un Granada que cosecha resultado y sensaciones muy similares a las del primer encuentro frente al Éibar.

El público silbó. En parte por la actitud, en parte por la resultante del escaso espectáculo que es capaz de ofrecer el equipo como local. Poca paciencia en el graderío nazarí, que pide a Sandoval valentía para continuar con la transición dulce que está llevando a cabo en el once inicial. El primero en caer fue Piti, pero parece que tras lo sucedido no será el último ‘intocable’ en rotar.

La tuvo para el Granada en los primeros minutos El Arabi con un remate que no consiguió conectar en el área pequeña. Tropezó el franco-marroquí para marrar una ocasión que ya se paladeaba en los labios del respetable. Poco después, lo intentó Javi Márquez merced a un duro obús desde fuera del área. Areola voló para ver cómo el balón se iba desviado por muy poco.

Poco más de sí dio la primera mitad del encuentro. Tras la vuelta de vestuarios comenzaron a caer los goles, los dos primeros del lado castellonense. Trigueros, uno de los hombres más activos en el esquema de Marcelino, recepcionaba una pérdida de la zaga rojiblanca para lanzar a ras de hierba y hacer el 0-1.

Minutos más tarde, fue Bakambu quien se encontraba el balón en el corazón del área de Andrés Fernández para acomodárselo y transformarlo en el 0-2. Llegó aquí la reacción rojiblanca que, mediante las botas de Fran Rico, ajustó el marcador con el 1-2 aprovechándose de un error en la defensa amarilla que le había solventado Thievy ofreciéndole el balón franco.

Sin embargo Samu Castillejo se iba a encargar de dar la tranquilidad a los visitantes con un 1-3 que se repite en el mismo electrónico que lo reflejó en la primera jornada. Resta tiempo para la maniobra, aunque el público apriete.

Fotos de Gabriel Rosario.