Blog FC | La importancia de la hidratación del futbolista

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La hidratación en el futbolista es un tema de vital importancia. Nuestro cuerpo está formado por un 70% de agua. Este elemento se va perdiendo durante el día hasta superar los 2,5 litros y medio diario. Por ello aconsejamos que los futbolistas repongan diariamente de 3 a 3,5 litros y medio de agua, que se consigue tanto bebiendo como comiendo. Cuando se disputa un deporte intenso como un partido de fútbol, el cuerpo realiza un sobreesfuerzo que implica una mayor pérdida de agua a través del sudor. Por tanto, os aconsejamos lo siguiente:

Antes del partido

En días de partido hay que estar hidratado a lo largo del día. Cuando tengamos un partido, hay que insistirle a nuestros futbolistas que se levanten con una botella de agua en la mano. Si los partidos son por la mañana, deberán tomar un vaso de agua al levantarse y otro antes de llegar al campo donde se dispute el partido. En el caso de que el partido sea por la tarde tendrán que estar hidratados durante el día, tomando aproximadamente medio vaso de agua cada 2 horas. Al tomar agua justo antes de empezar el partido o durante el calentamiento, deben ser sobros cortos para que el organismo pueda asimilarlo correctamente. Una gran cantidad de agua puede provocar pesadez en el estómago y afectar al rendimiento del jugador.

Durante el partido

 Para evitar una bajada de rendimiento hay que beber agua aunque no tengas sed. Cada media hora hay que beber pequeños sorbos aprovechando los parones o acercándose al banquillo. El agua tiene que estar entre 15 º y 21 º,  evitando que este muy caliente ya que puede propiciar fatiga ó muy fría ya que puede propiciar una mala sensación al futbolista.

Después del partido

 Un error muy habitual al terminar el partido es no ingerir agua. Es vital hidratarse después del partido. Esta agua que tomamos al finalizar el partido debe contener sodio y carbohidratos, para una perfecta recuperación. Aun así con beber agua es suficiente, y en otra ocasión hablaremos de otras bebidas como las isotónicas. Ojo nunca las carbonatadas (refrescos), ya que sus altos índices de azúcar y cafeína aumentan la deshidratación.

Texto fuente: Joaquín Caraballo en www.futbolentrenador.com