FC | David Carrasco: ‘Lo esencial no es lograr el éxito sino esforzarse por conseguirlo’

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A pesar de que cada vez que empieza un partido, una de las tres alternativas es la de perder, nos cuesta mucho acostumbrarnos a la derrota. Todos jugamos para ganar, de hecho es el objetivo último del juego. Los gritos de “guerra” en los equipos hablan de GANAR, VENCER, SALIR A POR TODAS, etc.

Del Barón Pierre de Coubertin, en su discurso de la Olimpiada de 1908 en Londres, trascendió el famoso lema “lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar”. Si solo atendemos a esta parte de la frase, la mayoría de los que competimos cada fin de semana no nos esforzaríamos, ni lucharíamos, ni nos dejaríamos el alma en el campo cuando lo damos todo. Lo cierto es que nadie quiere perder.

Pero la frase no acaba ahí. Coubertin finalizó diciendo “porque lo esencial en la vida no es lograr el éxito sino esforzarse por conseguirlo”. Escuchar que lo importante es participar nos puede parecer hasta una filosofía derrotista, pero cuando hablamos que lo que cobra relevancia es el esfuerzo que invertimos para alcanzar el éxito, todo cambio de color.

La manera en cómo asumimos lo que se pierde, determina la capacidad que tenemos para volver a levantarnos. Necesitamos saber en qué consistió nuestra derrota. Y en este sentido juega un papel fundamental el “locus de control”. El locus de control es la variable psicológica que relaciona éxito y fracaso con factores externo e internos. Si achacamos el éxito a factores externos, cuando ganamos decimos que ha sido porque el rival era flojo o porque el árbitro nos ha ayudado; si achacamos el éxito a factores internos en la victoria, diremos que ganamos porque nos esforzamos, fuimos superiores y jugamos con intensidad y concentrados.  Cuando achacamos el fracaso a factores externos, hacemos comentarios como que el árbitro nos ha perjudicado; y cuando perdemos y hacemos atribuciones internas, decimos que hemos perdido porque no estuvimos bien y no fuimos capaces de finalizar las jugadas.

Cada vez que echamos balones fuera en la derrota, perdemos la oportunidad de aprender y corregir lo que sí depende de nosotros. Tanto en el éxito como el fracaso, debemos buscar lo que depende de nosotros. Busca siempre lo que depende de ti, porque ahí es dónde está el margen de maniobra, ahí es donde puedes introducir factores de corrección y responsabilizarte de lo que haces o dejas de hacer. No es lo mismo “jugar con intensidad” que “ganar”. Jugar con intensidad sí depende de mí y ganar no. Así que cuando analices la derrota, intenta hacer algo similar, lo que dependió de nosotros y qué podemos modificar. Sólo así transmitiremos seguridad y sabremos que, si nosotros actuamos de forma diferente, podremos influir en el resultado.

Como entrenador puedes formar y educar a tu jugador, primero, para que lo dé todo en el campo, se esfuerce y trabaje para el equipo, y segundo, para asimilar la derrota una vez que ya no podamos influir en el resultado.