Fútbol | Antonio, una vida dedicada a los banquillos

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Una de las mayores virtudes que puede tener un entrenador de fútbol es la capacidad de conseguir esa sensación tan difícil de que once jugadores sumen entre todos uno, un equipo. Lograr que todos crean en un mismo objetivo y, sobre todo, convencerles de hacer lo necesario para conseguirlo.

Cuando vimos por primera vez entrenar a Antonio ‘Nono’ al prebenjamín de la UD La Mosca, nos encantó y nos cautivó. Su capacidad para comunicar y enseñar lo que quería trasmitir a jugadores tan pequeños fue impresionante, ya que su gran conocimiento del juego le permitía formar grandes jugones a la vez que realizaba una gran labor en educar en valores como solidaridad, respecto y compañerismo. Pero ahí no queda su función, puesto como técnico siempre quiere que sus equipos jueguen bien al fútbol, saquen el balón jugado desde atrás y se esfuercen al máximo en tareas defensivas. Y lo ha conseguido con creces, ya que sus pupilos atacan como una escuadra grande y defienden como un conjunto pequeño.

Lleva toda una vida dedicada a los banquillos, a los más pequeños y siempre con éxito. Su metodología de trabajo, su filosofía y su manera de entender este maravilloso deporte le hacen ser un entrenador especial y diferente. En sus muchas temporadas en la entidad moscovita ha conseguido marcar un estilo propio, lograr un juego ofensivo al alcance de muy pocos y hacer historia. Todos recuerdan la victoria de sus pupilos en la FC Cup ante los grandes de Andalucía hace unos años, donde  el conjunto verderón dio una lección de fútbol a la altura del Dream Team y dejó impresionados a todos los apasionados de este deporte con un juego cinco estrellas. Además, este pasado verano conquistó la medalla de plata en la FC Cup prebenjamín, cayendo en la final ante el todopoderoso Sevilla FC, aunque haciendo un campeonato realmente meritorio.

Desde Futbolcarrasco queremos darte las gracias por tu enorme labor, por hacernos disfrutar con tus equipos y te pedimos que no decaigas ni un segundo porque tu gran esfuerzo es el aprendizaje de los más pequeños. ¡Grande Nono!.