Fútbol base | Miguel e Ismael, una verdadera explosión de fútbol

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El fútbol es la pólvora y los jugadores son la chispa necesaria para denotar la bomba de la alegría o la tristeza con un zapatazo en forma de obús teledirigido a la portería. ¡No dejéis que piense, no dejéis que actúe, no lo dejéis disparar! Estas son las palabras que salen de la boca de un artificiero en calidad de entrenador cuando sabe la dimensión del peligro. Son las mismas que un temido bandido tiene en la cabeza mientras se calza sus dos bombas dispuestas a hacerlas estallar implantando en la red un artefacto que explota en forma de gol y ¡BUM! los tres puntos se disipan como el humo después del estallido.

Desde Sevilla, la dinamita viene importada gracias a los hermanos Barea. Miguel e Ismael son saqueadores que empezaron a destacar desde muy pequeños en equipos de combate como La Liara Balompié y Los Palacios CF donde no les faltaba munición. Ahora y por separado, siguen sembrando el pánico en todos los terrenos de juego.

Miguel Barea, es un delantero que tiene su base en el alevín del Real Betis. Vive perfeccionando cada día su objetivo más ansiado: asaltar el área rival con la técnica individual sumada del talento envidiable que posee usando la rapidez de una bala para romper la zaga y hacerse con el botín.
Ismael Barea, es el delantero media punta benjamín que se caracteriza por ser la cabeza pensante, el ejecutor de cada nuevo plan maldito para sus oponentes. Crea la jugada con una clase y elegancia innata. Además, combina y traza las líneas perfectas del detonante causando una verdadera explosión de fútbol.