Fútbol Profesional | David Carrasco: ‘Buscamos el control para provocar el caos’

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Hay muchos tipos de jugadores, algunos ven el fútbol como un juego de conjunto y otros lo perciben como una oportunidad para deslumbrar.

El primer estilo va encaminado hacia aquellos jugadores que proporcionan un fútbol control, un juego orientado a buscar la mejor opción siempre por el bien del equipo. Son inteligentes, tácticamente extraordinarios y su visión del juego es global. El segundo estilo engloba al futbolista anárquico, con instinto natural y un talento descomunal. Buscan la acción individual, el desconcierto del rival y quieren el heroísmo liberal.

Es control y caos. Y necesitas de ambos, son parte del juego, parte de la cancha. Necesitas jugadores que analicen lo que hay que hacer. Y hay otros que tienen que ser un poco más libres y mostrar su talento lo máximo posible.

La robótica futbolística ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la creatividad. Por suerte, todavía aparece en el césped, aunque sea de vez en cuando, algún jugador descarado que se sale de la estricta táctica y comete el disparate de gambetear a quién le sale al paso.

Pocas cosas proporcionan tanto placer en el fútbol como marcar un gol, hacer un pase incisivo o dejar clavado a un contrario con un regate; sin embargo, los momentos más grandes para hinchas y jugadores se producen cuando algún futbolista destapa el tarros de las esencias y hace algo inesperado  como un toque genial, un regate inteligente, un pase medido o un remate innovador.

Nosotros, como apasionados de este deporte, no queremos que el fútbol no se congele, queremos y pedimos que esa especie de futbolista que se lanza con descaro a esa prohibida aventura no se extinga porque son lo que otorgan al espectador su anhelada libertad.