1ª División | Pundonor blanquiazul

futbolcarrascomalaga

No era el mejor día para enfrentarse al Barcelona. Tampoco la semana, quizás ni el mes. Pero el Málaga de Javi Gracia le volvió a plantar cara a un rival que la temporada pasada lo ganó todo. A un rival que sólo entiende el fútbol atacando y tocando pero que se topó con un rival que el coraje, el orden y las ayudas van de la mano de su filosofía. 292 minutos después, un barullo en el área y un solitario despiste, sirvieron para que los blaugranas lograran el ansiado gol (1-0) ante los discípulos del navarro.

Principalmente, no era el momento por un nombre, la marcha de Darder. Esta madrugada se forjó todo. El deseo del de Artá sumado a los 12 millones de euros que puso el Lyon francés fue suficiente para que todo llegara. Eso y una supuesta cláusula que permitía a Edmundo Kabchi ejecutar la operación si se llegaba a esa cifra. Dicho y hecho. De un vuelo a Barcelona, a uno a la ciudad parisina. Gracia se quedó sin su eje, sin su arco. Y algo se notó.

El guión malacitano fue el mismo que en los dos pasados partidos de Liga donde los malagueños lograron cuatro puntos. 0-0 en casa y 0-1 (Juanmi) en el Camp Nou. ¿Para qué cambiar lo que funciona? Dos líneas de cuatro y libertad de Amrabat y Duje Cop para correr ya que Charles se quedó esta vez en el banco. Hasta ahí, la idea era convincente. Y funcionó toda la primera parte.

El entramado que formaron Rosales, Horta, Torres y Juan Carlos en los costados replegó una infinidad de internadas culés. Por dentro, Angeleri, Weligton (hasta que entró Albentosa por recaída del brasileño), Tissone y Recio taponaron y achicaron cada pase filtrado. El modelo volvía a funcionar. Las pocas veces que el Barcelona conseguía traspasar el muro blanquiazul se topaba con el guardián. Kameni anduvo ágil una y otra vez. Dos acciones polémicas pudieron peligrar la igualdad inicial. Una mano de Torres en el área y un dudoso penalti que reclamó el barcelonismo en una disputa entre Angeleri y Suárez.

Con el descanso se reafirmó el guion de Javi Gracia. Volvía a funcionar y el Málaga, rara vez, lograba formar un contragolpe que se aproximaba al área pero que moría en la orilla. La segunda parte empezaría con los mismos síntomas pero que tendría un pequeño cambió al poco del arranque. Amrabat salía del campo para dejar sitio a Charles. El brasileño tenía que entrar, pero quizás las condiciones del marroquí encajaban más en el camino que debían tomar los del navarro. En el Barça, la entrada de Rafinha por Rakitic les dio algo más de profundidad pero el fondo físico reflejaba la luz de reserva.

Un absurdo córner echó por tierra el récord y la igualdad. El saque de esquina fue rechazado al lateral donde lo recibió Suárez. El uruguayo colgó un centre, que ante la desafortunada salida de Kameni, cayó rebotado al punto de penalti donde un Vermaelen sin marca, lo remachó. 1-0 y el guion hecho trizas. La fórmula se desvaneció pero el Málaga siguió igual. Mismo repliegue y a esperar una contra. Así fue, en el 92, Charles estuvo a punto de conseguir el empate pero Jordi Alba, hábil con el cuerpo, desplazó lo justo al 9 blanquiazul para evitarlo.

Derrota de Javi Gracia. Derrota del Málaga. No era el mejor día para un partido pero la imagen de un conjunto, desmantelado por las ventas, fue muy positiva. De grupo hecho y que creé en sí mismo. El camino es el correcto.

Foto: malagacf.com