Infantil | Álex Ortega, el tren bala del Puerto Malagueño

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La importancia de los costados como originadores del valor diferencial es totalmente crucial en el fútbol moderno. Por eso, los mejores jugadores tienden a aparecer con mayor frecuencia en los extremos, allí donde su desequilibrio da lugar a la asistencia definitiva. Éste es el papel que ocupa en el Puerto Malagueño, Álex Ortega, el rayo que electrifica el ataque de los suyos.

Ortega es uno de los mayores exponentes de la cantera del Puerto Malagueño. Desde que ingresó en los benjamines siempre ha militado en las máximas categorías, incluso siendo de primer año. Por supuesto no iba a ser menos al llegar a infantiles, donde se ha erigido en una de las grandes estrellas del grupo 2 de la Primera Andaluza.

Liderado por su imponente calidad, el conjunto malagueño está realizando una temporada sensacional en la que figura segundo por delante de rivales tan potentes como el Granada CF, la UD Almería y el Real Jaén. Y es que de las botas de Álex Ortega salen gran parte de las jugadas, que entre él y sus inestimables compañeros han transformado en gol para construir la grandeza de su equipo.

Potente y veloz, ambas características elevadas a la máxima potencia, este descomunal futbolista, utiliza la banda derecha como punto de partida de sus indomables diabluras, aquellas con las que esteriliza por completo a sus rivales, sirviendo a sus compañeros o finalizando él mismo, ya que atesora una enorme calidad en el disparo.

Como extremo derecho, es un auténtico diamante para sus compañeros, puesto que en él tienen el pilar decisivo para dar una marcha más al ataque, pero este jugador no sólo es velocidad y potencia, pues con su brillante técnica es capaz de regatear a infinidad de adversarios y colocar el balón en cualquier punto del césped, adaptándose a los necesidades de los suyos.

Con todo este menú de virtudes, resulta incuestionable el triunfo de la receta de Álex Ortega para su Puerto Malagueño, a cuyo éxito, sin duda hay que añadirle el ingrediente de la humildad, con el cual llegará, a buen seguro, muy lejos en el mundo del fútbol.