Juvenil | Sergio: ambición, sudor y progresión

futbolcarrasco, Seneca CF. Juvenil, Córdoba

Ambición, es la palabra que todo futbolista debe tener grabada a fuego en la frente. Esa misma que te recorre todo el cuerpo en forma de escalofrío cuando te calzas las botas y el cuero empieza a rodar. Progresión, el segundo término esta vez grabado en el corazón, el único capaz de estremecerte cada día cuando te asomas al precipicio de la montaña de tu sueño cumplido. Sudor, el pacto entre ambición y progresión, la prueba irrefutable del esfuerzo, las gotas que caen mientras aprietas los dientes y piensas en el grito final de tu conquista.

Cheikhouna Gueye Sarr, más conocido como Sergio, es el que porta el estandarte que refleja estas tres insignias vitales. Con padres senegaleses, comenzó la escalada en su mismo lugar de nacimiento, Córdoba. Con tan solo cuatros años, el primer equipo que sirvió como peldaño en su ascensión fue el Séneca C.F donde dejó plasmada su calidad durante catorce años. A partir de ahí, la subida fue incesante, el Sevilla C.F de la mano de José Luís Calderón se fijó en su alboroto futbolístico interesándose por sus cualidades. En la mitad de la montaña, la selección cordobesa le dio el empujón entrando en el refugio de la convocatoria.  Después de tanto sacrificio, el año pasado atisbó la cumbre en la categoría de división de honor con el mismo Séneca C.F. Galones. Casta. Proyección.

Un alpinista en fase de crecimiento continuo, subiendo y bajando el lateral del verde con una velocidad endiablada haciéndose un hueco en el ataque al pico del área. La sincronización entre técnica y habilidad lo hacen rápido, fuerte en el uno contra uno convirtiéndolo en un correcaminos con el balón en largo y el triunfo en la cabeza. Ambición, sudor y progresión.