Blog FC | ¿Por qué hay esta epidemia de cruzados?

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Pedimos disculpas de antemano por la gran extensión de esta noticia, pero tras leer el artículo de Marti Perarnau acerca de este tema no podíamos dejar pasar esta inmejorable oportunidad. El artículo es realmente impresionante, riguroso e increíblemente didáctico. Hace pocos días, en la charla en el chat con Rafa M. (recuperador de lesionados del Málaga C.F.) se trataba con especial interés el tema de los ligamentos cruzados este año en la liga española. Son 17, con Orbaiz ayer en el Bernabeu, los que han sufrido esta lesión este año. Todo la gente del fútbol se pregunta: ¿por qué hay esta epidemia de ligamentos cruzados?. El estudio realizado por este autor revela que ni la ‘mala suerte’ que tanto utilizan algunos medios de comunicación, ni la blandura de los terrenos de juego o el tamaño y la forma de los tacos de la botas, ni las leyendas sobre máquinas de vibroterapia son factores de relevancia en este tipo de lesiones. Estamos ante un problema multifactorial producido por varias causas que se relacionan entre sí, las cuales son: 1. Trabajo físico muy liviano en pretemporada: hace años, todos los equipos españoles realizaban una potente preparación física de base entre julio y agosto. Les servía de plataforma sobre la que construir el edificio de toda la temporada. Pero eso se acabó. Las giras mataron esa preparación y hoy no hay cimientos sobre los que edificar. Las giras son altamente perjudiciales, generadoras de cansancio, fatiga, mal entrenamiento y agotamiento de las reservas. En el libro que nosotros hemos elaborado, reflejamos datos cientificos de que la realización de ejercicios preventivos de propiocepción a lo largo de la pretemporada previene entre un 70% y un 80% de las lesiones de cruzados. De ahí la absoluta trascendencia de una buena pretemporada. 2. Lesiones mal curadas y recuperaciones precipitadas: las lesiones mal curadas abundan en el fútbol actual. Los jugadores quieren estar siempre en la cresta de la ola. Los entrenadores no se pueden permitir prescindir de sus mejores hombres. Y es un círculo vicioso, donde el jugador dice que está recuperado y el entrenador hace ver que le cree. Si no sucede nada, mejor para todos. Si se recae, mala suerte. Está claro, las lesiones mal curadas son preludio de lesiones más graves. 3. Estrés competitivo y fatiga por sobrecarga de partidos y viajes: es la causa más poderosa de la plaga que estamos viviendo. En la rotura del ligamento cruzado se produce, por lo general, una flexión de la cadera acompañada de un movimiento hacia fuera y rotación de la rodilla. La vía sensitiva avisa al córtex cerebral que algo está fallando y el córtex, a su vez, envía una orden de corrección a los músculos isquiotibiales, que son los agonistas del cruzado anterior. Pero en esa sucesión de movimientos, los isquiotibiales pierden tonificación y llegan tarde, sin poder evitar la rotura. Y ¿por qué llegan tarde?. Pues esta claro, por fatiga y estrés generado por la sobrecarga de partidos y de viajes, los cambios en la alimentación y el sueño, y la competitividad dentro del equipo que es extrema, puesto que es esencial no perder la titularidad porque al jugador le va mucho dinero en ello. Todo estos factores son generadores de estrés que aumentan el cansancio y provoca reacciones tardías, que a su vez tienen resultados trágicos. 4. Sobreentrenamiento por moda y cambios de entrenadores: uno de los grandes males del fútbol actual es el sobreentrenamiento. Vivimos una ley del péndulo y ahora se trata de ver quién trabaja más. Cada vez que un equipo cambia de entrenador, el fenómeno del sobreentrenamiento se agrava porque llega con mano dura, disciplina y ganas de demostrar que con él no ocurre como con el anterior. Se entra en una dinámica perversa para demostrar que con el nuevo sí se entrena y con el viejo, no. Y se trabaja sin mesura. Ahora ademas, todo el mundo en el fútbol trabaja la propiocepción, pero no todos lo hacen de forma adecuada. Por lo general, los equipos lo hacen antes de entrenar, cuando están descansados. El trabajo del sistema propioceptivo es interesante como prevención de lesiones, pero debe hacerse, a nuestro entender, en condiciones parecidas a la realidad, es decir, con los músculos fatigados. La mayoría de futbolistas lo hacen al empezar el entrenamiento y deberían hacerlo al terminar, porque es entonces cuando un músculo cansado es incapaz de cumplir su función y se rompe. 5. Desequilibrio muscular entre cuádriceps e isquiotibiales: la proporción correcta de fuerza entre cuádriceps e isquios es de 100 a 70. Es decir, los isquiotibiales deben tener aproximadamente un 70% de la fuerza que posean los cuadriceps de un deportista. Si tienen menos fuerza, ese desequilibrio muscular impide sujetar la rodilla en momentos de máxima tensión, de apoyo en falso o de torsión excesiva. Los isquiotibiales son esenciales para extender la cadera y flexionar la rodilla, pero los futbolistas apenas los trabajan por el falso mito de que si los musculan mucho se rompen. Pero, está comprobado en cualquier otro deporte que no es así. Si acaso, que hay que muscularlos adecuadamente, sin grandes cargas de kilos ni volumen, trabajándolos en sus dos vertientes: concéntrica y excéntricamente. Los isquios son músculos largos y relativamente débiles, pero que soportan toda la tensión de rodilla y cadera y resultan fundamentales en carrera. En el fútbol se ha instalado la leyenda de que el jugador que trabaja los isquios sufre contracturas y existe pánico a muscularlos. En cambio, se trabaja muchísimo los cuádriceps, esenciales en el golpeo del balón, lo que incrementa el desequilibrio hasta proporciones exageradas, con menos de un 60% de fuerza en los isquiotibiales respecto de los cuádriceps. Con ese desequilibrio, cualquier movimiento de riesgo de la rodilla no tiene cinturón de seguridad muscular y resulta inevitable la rotura. Un buen equilibrio muscular es como ponerse el cinturón en el coche. No evita los accidentes, pero limita las consecuencias. Analizado todos los factores, Futbolcarrasco.com os pide que la próxima vez que haya una lesión de cruzados no aceptéis que os hablen de mala suerte, tacos cuadrados, hierba mojada o máquinas vibradoras, explicad que la epidemia de cruzados tiene un origen multifactorial con varias causas estrechamente relacionadas entre sí.