Senior | Deco, magia desde la trinchera

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El mediocentro es una de las demarcaciones más exigentes del fútbol. Principalmente en lo físico, las idas y venidas, en lo vertical y horizontal, requiere de una resistencia excepcional. Mentalmente, el cansancio es inevitable. La constantes idas y venidas se definen como un interruptor que no para de virar. Cambiar el chip, una y otra vez, de lo defensivo a lo ofensivo es desmoralizador para algunos. Los objetivos de crear y destruir: son el todo de su juego. El resumen perfecto. 

Natural de Puebla de Argeme, una pequeña pedanía de Coria, Fernando Pérez Quijada, más conocido como ‘Deco’, es el epicentro de este artículo. Su movilidad sobre el césped, su habilidad y compresión con la pelota y su constancia y sacrificio le hacen ser una de las piezas fundamentales del grupo de guerreros de Salva Ballesta.

Toda una vida en las categorías inferiores del Plasencia, el club donde creció y dónde llegó a debutar con tan sólo 16 años en Tercera División, algo que no pasaría desapercibido para un recién llegado Manel Casanova (Director de La Academia del Málaga Club de Fútbol desde 2011).

Deco estaba deslumbrando en el Grupo 14 de la Tercera División. Su temprana edad y su nivel demostrado llamó la atención de varios equipos de la misma liga e incluso desde más allá, como fue el caso del Málaga. Las ofertas por el cacereño no se hicieron esperar pero el caramelo que ofreció el equipo blanquiazul fue irrechazable.

Aterrizó directamente en el Juvenil B del Málaga CF. En el Grupo 13 de la Liga Nacional. Tras un año dónde demostró con creces su valía y el porqué de su fichaje, la temporada siguiente haría la pretemporada con el Juvenil A, con el División de Honor. Para su sorpresa, tras dos partidos con ellos, da el salto al filial blanquiazul en Tercera División.

Se convertiría en un fijo en las alineaciones del Atlético Malagueño llegando a disputar más de 30 partidos con ellos. Tras un fase de ascenso truncada ante el San Roque de Lepe donde tuvo poco protagonismo, Deco echaría una mano incluso a sus compañeros del División de Honor en la Copa del Rey. Esta nueva temporada ha disputado 20 partidos más en Tercera División, 17 como titular. Compañero inseparable de Pablo Fornals en el centro del campo.

Además, Deco ha frecuentado las convocatorias de las categorías inferiores de la Selección, tanto la Sub-16 como recientemente la Sub-19. La llamada a la Rojita denota el nivel del natural del Puebla de Argeme. No sólo eso, Javi Gracia suele aparecer con normalidad en los partidos que disputa el Atlético Malagueño en Málaga y, concretamente en el amistoso ante el Córdoba de unos meses, fue llamado por el pamplonica.

El cacereño es ese ‘6’ que se asemejaría a Camacho en la medular del primer equipo. Salvando las distancias, y teniendo en cuenta las diferencias físicas que existen entre ambos, el cacereño es ese mediocentro hiperactivo, que hace fácil lo que otros ven difícil.

Deco, aunque desde su llegada a Málaga siempre ha sido un mediocentro -ya sea de ‘6’ o de ‘8’- no siempre lo fue. En su pueblo, con la UP Plasencia, era un talentoso mediapunta dotado técnicamente para moverse por donde quisiera, tirarse a banda o hacer goles como si de un ‘9’ se tratase.

Desde que llegara a la Costa del Sol ha evolucionado a un mediocentro de corte defensivo tras colocarle ahí Manel Ruano con el Juvenil B. El ‘6’ habitual en ese 4-2-3-1 por el que apuesta Salva Ballesta en el Atlético Malagueño. El jugador que piensa en el resto antes que en él mismo. Deco no se cansa de hacer las coberturas a sus compañeros, ya sea al lateral izquierdo o derecho -Alberto e Iván o Roy- o al ‘8’, normalmente Fornals.

Técnicamente, al ser un jugador reconvertido al pivote, está dotado de esa claridad de la que suele carecer los jugadores toscos que se limitan al robo. Bascula bien al equipo con y sin balón. Efectivo en el balón en largo y preciso en el corto. Cuando se permite el lujo de avanzar varios metros de su demarcación demuestra tener conducción y desborde que permite romper líneas de presión.

El hándicap que le atribuyen algunos es su envergadura. Cercano a los 170 centímetros, Deco es uno de esos mediocentros que se están extinguiendo. Desposeído de la superioridad aérea de otros, el extremeño se vale de su velocidad para elevar a notable su anticipación y constante presión. Un perro de presa que no desiste hasta que logra su objetivo.

Deco está llamado a ser futuro de este Málaga. Los constantes rumores de futuras salidas de Sergi Darder -otro canterano que subió del Málaga desde el mediocentro-, e Ignacio Camacho -jugador que ocupa la posición del cacereño en el Málaga- dejan la puerta abierta al ascenso de algún canterano, entre ellos, el protagonista de este artículo.

Fotos de Jennifer Lozano.